Barbie llega a los 50 años… y cambia de look!

(Este post fue escrito originalmente el 5 de febrero de 2009 en CríticaPura)

Ayer, el Wall Street Journal puso en su portal un video titulado “Barbie turns 50 and gets makeover”. El artículo de Nicholas Casey (cuya versión en español está disponible aquí), explica cómo tras medio siglo de vida la famosa muñeca llega a los estantes con su popularidad palideciendo, con ventas estancadas o a la baja, sin haber realizado grandes innovaciones en su imagen, y sobre todo con una fuerte competencia enfrente (“Bratz” de MGA Entertainment, y “Hannah Montana”, de Disney). Pese a todo, Barbie, ese icono que reflejó y marcó pautas de moda, sigue siendo un nombre a tener en cuenta. Ahora, Barbie irá a hacerse un makeover para tratar de vender una imagen más fresca, atractiva, y conquistar así a un público joven, pero también re-conquistar a uno mayor, pues según dice Robert Dickson (nuevo director general de la marca), Barbie empezará a vincularse más al mundo de la moda, y podremos ver proyectos de la mano con Vogue maganize, por ejemplo.

Barbie girl

Por cierto, que mientras escribo esto estoy en mi casa de Cuernavaca, en Morelos; el fin de semana voy a Taxco, en Guerrero; la mayor parte del tiempo vivo en el DF, y tengo el placer de visitar con regularidad Jalisco y Querétaro. ¿Qué tienen en común estos estados? En todos, el PRI es un partido de oposición. Es cierto que de acuerdo a los análisis y encuestas de que disponemos, el PRI se perfila para ser el gran ganador en las elecciones de 2009 para el Legislativo federal, que renueva sus 500 diputados, y donde se prevé una mayoría tricolor. Pero en las entidades en que es oposición (y aun en algunas que no lo es) el PRI llega, similar a Barbie, con nombre y estructura, pero desgastado, estancado electoralmente, sin haber realizado grandes innovaciones en su imagen, y sobre todo, con una fuerte competencia en frente. Los buenos resultados de 2009 podrían quedarse sólo en el Congreso y no en los estados, como ha apuntado en entrevista radiofónica el analista Pablo Hiriat.

El dato no es menor: la primera fuerza territorial y que se perfila a ser primera fuerza en la Cámara de diputados, que ya anticipa con entusiasmo esta recuperación, con todo, no deja de ser un instituto político que a nivel local tiene escenarios tan disímiles como el de Coahuila, donde gobierna el estado y acaba de ganar 20 de 20 distritos, en contraste con Morelos, donde es oposición desde el 2000, y sin la figura plurinominal no tendría un solo diputado. El revolucionario institucional es el partido gobierna al mayor número de mexicanos directamente; ha mostrado unidad, capacidad negociadora y liderazgo en el plano nacional. Pero en el escenario local, en muchos de los estados en que ustedes y yo vivimos, el PRI necesita un makeover urgente.

En varios sentidos, el PRI (el PRI opositor y local, que los adjetivos cuentan) es como la cincuentona muñeca rubia: no llega en su mejor forma, pero es imposible que su nombre no nos suene, no nos diga algo. Nuestra generación creció con él en la cúspide; sabemos, aunque sea de oídas, la larga historia que tiene sobre sus hombros (errores y aciertos). Nos tocó ya a una edad lucida ver el 2000. Y ahora, en 2009 el PRI –y el resto de los partidos— va a buscar re-conquistar el voto adulto, pero sobre todo a conquistar el voto joven, el nuestro. ¿en qué va a consistir el makeover? Al igual que Barbie, el PRI opositor y local puede tener el nombre, la estructura, la experiencia. Pero le falta la frescura para llegar con propuestas para las nuevas generaciones. Le falta definir qué es lo que va a abanderar que pueda ser interesante para los nuevos votantes. Los analistas sugieren que uno de los activos en que se puede montar el PRI es precisamente su oficio de gobierno. ¿Pero, va a poder sacar esta carta, 1) ante un público joven que tiene nuevas maneras de ver la política; y 2) en el escenario de estados donde es oposición o de plano sólo está representado por la gracia plurinominal? Difícil.

Seguramente vamos a presenciar un profundo makeover, y no sólo de parte del PRI, sino que quien quiera que pretenda ganar las simpatías jóvenes tendrá que plantear nuevas estrategias, nuevas propuestas, novedosas formas de comunicar, en fin, los partidos tendrán que re-inventarse para seguirle el paso al votante de 18-30 años. Esto, en si mismo, de darse, se agradecerá. Habrá que estar atentos puesto que, por el simple hecho de ser votantes jóvenes, seremos protagonistas obligados en la trama de 2009, que se antoja reñida e interesante.

Conversaciones de café

En una de las entradas pasadas, “Los ex mandatarios en el debate público”, se prestó a un buen debate, y de los comentarios recojo en particular el atinado señalamiento de Sergio José en el sentido de hacer un ejercicio de prospección, y el comentario que por mail me sugiere hablar del papel de los ex mandatarios en otras latitudes. Les tomo la palabra pues y prepararé una segunda parte del post en la que, como siempre, los invito a participar.

Y por último, este año lo empezamos con otro 50 aniversario, sólo que este de un enorme y verdadero significado histórico y emotivo: el triunfo de la Revolución cubana. La revista GQ de este mes reproduce una entrevista con Steven Soderbergh el cineasta ganador del Oscar y la Palma de Oro de Cannes, quien nos trajo la serie de La gran estafa y Traffic, y que en este año lleva a la pantalla “Che”. No me aventaré aquí el comentario de la película, pero por la calidad del director, actores (Benicio del Toro), producción y el tema, es una realización que hay que ver.

Che Benicio

Los ex mandatarios en el debate público

(Este post fue escrito originalmente el 3 de febrero de 2009 en CríticaPura)

Uno de los cambios del paradigma político nacional que le ha tocado a nuestra generación es la ruptura del protocolo según el cual los presidentes, una vez concluido su sexenio, debían mantenerse lejos del debate público. Era parte de un acuerdo con una lógica política específica, que sin embargo, se ha venido agotando para dar paso a tiempos, muy bienvenidos, en que los mexicanos queremos y merecemos escuchar la voz de quienes tuvieron la responsabilidad de guiar los destinos nacionales, como es práctica común en las sociedades democráticas.

Recientemente, y por diferentes motivos han saltado a la palestra pública Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox y Ernesto Zedillo. Hay, con todo, diversas formas de participar en el debate, y en el caso de los ex presidentes, las formas en que lo hacen conservan las huellas de su personalidad y legado como mandatarios, por lo cual sus dichos y hechos ofrecen una excelente oportunidad para la reflexión.

Fox en Hola

Vicente Fox, sale en la nota de ayer recibiendo un Honoris Causa de la universidad Emory de Atlanta, según refiere el centro Fox, ‘por su liderazgo internacional en temas de democracia y por sus iniciativas emprendedoras’. En abril había reaparecido tildando de locos y tontos a los diputados que se negaban a aprobar las cuentas públicas de los años 2002 y 2003. En febrero Fox, que ahora es miembro de la Comisión de Planeación y Estrategia para las elecciones de 2009, también había sonado en la prensa exhortando a los alcaldes panistas, reunidos en Juriquilla, Querétaro, a salirse a hacer campaña para el PAN, y “dejar encargas sus oficinas, tal como yo lo hice durante los seis años de mi gobierno”. Poco antes, a finales de 2008, las planas de los diarios cabeceaban la nota: “Fox, con trastornos de personalidad: Vaticano”, en relación a los estudios que la Rota Romana hizo para anular el matrimonio religioso Fox-De la Concha, y dónde se reveló que el ex presidente sufría, desde que vivía en Los Pinos, de trastornos psicológicos.

 

Estos episodios pueden leerse de diferentes formas, incluso como veleidades mediáticas, pero son un termómetro de la forma en que este ex presidente –uno que llegó con un inmenso apoyo, y con mayores expectativas y esperanzas sobre sus hombros— regresa al debate nacional: bien con actos histriónicos o como un hombre zurumbático, propenso al escándalo. La participación de Vicente Fox en el debate refleja su personalidad como mandatario: el presidente mediático, el eterno candidato.

Calderon y ZedilloEn otras latitudes, Ernesto Zedillo estuvo a principios de año en el Foro Económico de Davos, donde se reunió con Felipe Calderón y aprovechó la oportunidad para apuntar las virtudes del rescate bancario que operó como presidente, el tristemente celebre Fobaproa, mismo que, recuerda, nos costó 20 puntos del PIB. Así, Zedillo, que convirtió un apoyo transitorio en un rescate de más de 100 mil millones de dólares sin consultar al Congreso, dice en Davos que “Estados Unidos debe dar pruebas de que tiene un plan para salir del problema fiscal”, y sugiere que si él hizo un rescate de 20 puntos de PIB, a los norteamericanos no debería parecerles oneroso hacer uno que saldrá en 6 u 8 puntos. Y está bien que Zedillo salga de la aulas de Yale para hablarle a los líderes mundiales del Fobaproa. La pregunta que se impone, sin embargo es ¿por qué en todos estos años no ha venido a contarle a los mexicanos los detalles de este rescate que seguimos y seguiremos pagando? La opinión del presidente de la crisis de 1995 y del Fobaproa, que suena fuerte en Davos y en los reportajes del New York Times, llega como débil eco a México. Argumentar que los presidentes no deben participar en el debate interno sería una mala lectura, y a caso una forma fácil de deslinde. La participación de Ernesto Zedillo en el debate refleja su personalidad como mandatario: el presidente coyuntural, el sustituto.

Finalmente, la semana pasada vimos a Carlos Salinas, nuevamente, en la cúspide del poder político nacional. Esta vez por los ‘videoescándalos’ –pero siempre por algún motivo– Salinas es presentado como el cerebro detrás de las más exquisitas y sofisticadas martingalas. A veces con estereotipos trasnochados, y a veces con análisis más serios, siempre que lo traen de vuelta a las primeras planas es para presentarlo como un talentoso Kaspárov a quien las voces críticas terminan por acusar de inteligente.

Carlos SalinasDe hecho, vale la pena recordar que este proceso del que hablamos, la entrada de los ex mandatarios al debate de ideas, si bien paulatino, inicia en buena medida con la publicación de México, un paso difícil a la modernidad, en el año 2000, nada menos que por Carlos Salinas de Gortari, libro en el cual hace un extenso análisis de su gobierno. Salinas ha tenido una visible participación, y su estrategia ha sido la de entrar de lleno en el debate sobre su administración (1988-1994), y ahora, también señalando la necesidad de revisar el sexenio de Zedillo y Fox (1994-2000 y 2000-2006, respectivamente), para lo cual publicó recientemente un nuevo libro, La “década perdida”. Junto a ello, Salinas no ha dudado en participar en diversas ponencias, y se le puede ver ahora en las columnas de la prensa nacional. A mediados de enero, por ejemplo, publicó en Milenio un artículo en que lanza una serie de propuestas para hacer frente a la crisis mundial. Salinas ha apostado por salir a la palestra pública a responder críticas y proponer sus ideas. La participación de Carlos Salinas en el debate refleja su personalidad como mandatario: el presidente con proyecto, el estratega.

 

¿Es bueno que los ex mandatarios salgan a opinar? Naturalmente. ¿Importa la forma y el fondo? Sin duda. Pocas posiciones son tan privilegiadas para hacer juicios como las de los hombres que ejercieron la primera magistratura del país, y por ello, habrá que atisbar la presencia y sobre todo la sustancia de la participación de quienes nos gobernaron.